La novela se abre en Tucumán, lugar al que llega la ingeniera Fátima Moran. Su propósito es pragmático: realizar una investigación y finalizar su tesis. No sabe, al llegar, que la espera otro viaje más decisivo, más a lo profundo de esas tierras vacías y despobladas a las que los españoles de la conquista dieron el nombre de valle de T aflngasta, tierras que, imperturbables, siguen gravitando sobre la vida y el destino de los hombres que las habitan. Lugar que atrapará a la rotagonista hasta cambiarle la vida. La profunda sugestión del lugar, cuya explicación no está en ningún libro ni nadie puede transmitir, es la que siente Fátima desde el primer momento. Siglos después de que sus habitantes primigenios, misteriosamente, levantaran sus construcciones y las abandonaran, esos cerros, espec