Hay experiencias que no caben por completo en las palabras.
La niebla que deja entrever una montaña. El silencio que sigue a una melodía. Una obra de arte que conmueve sin revelar todos sus secretos. Una conversación que permanece en la memoria precisamente por aquello que nunca llegó a decirse.
Los japoneses dieron un nombre a esa forma de belleza: Yugen.
Este libro explora el origen de ese concepto y muestra cómo puede descubrirse en el arte, la naturaleza, las relaciones humanas y la vida cotidiana. A través de historias, ejemplos históricos y reflexiones, propone una manera diferente de mirar el mundo: con menos necesidad de explicarlo todo y con mayor capacidad para percibir aquello que solo puede intuirse.
Porque algunas de las experiencias más profundas no se entienden por completo.
Simplemente se sienten.